sábado, 4 de febrero de 2012

La mayor lección

No se me ocurre una manera mejor de comenzar este blog. Ni un día más adecuado. Dicen que las casualidades no existen y, el que me haya decidido, por fin, a empezar esta aventura del blog, tal día como hoy, no puede ser una casualidad ¿o sí?.

No prentendo otra cosa que contar pequeñas cosas con sencillez y buen humor. Quitar seriedad, tristeza, oscuridad, negritud a lo diario y cotidiano, pintándolo, por ejemplo, de azul.

Esta es la mayor lección que, sin fundamentos teóricos, doctos tratados ni largas explicaciones mi padre me supo dar.

Sencillo y pintando de colores su vida (y la mía) hasta que no pudo más y me legó su caja de rotuladores casi gastados por alegrar(nos) los años duros que vivió antes de despedirse.

No puede ser casualidad que hoy, Día Mundial contra el Cáncer, coja de nuevo esa caja de rotuladores con la que mi padre coloreó sus cinco años de enfermedad, y ponga en práctica la mayor lección que recibí de mi padre. Con sencillez, alegría y pintando la vida, por ejemplo, de azul.

3 comentarios:

  1. Muy bonito...ánimooo y a seguir publicando...

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  2. Siempre es un atrevimiento hacerse hueco, en la red... parece un mar inmenso donde las palabras, las experiencias, los gestos se pueden perder en esa inmensidad... ¡pues no!, no es así, tus palabras son acogidas, tus gestos agradecidos y tus experiencias compartidas... ¡Bienbenido/a a este ancho mundo compartido por tantos... ¡ánimo!

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  3. Me alegro de que abras un blog. Aquí tienes a un seguidor, que, aunque quizás no haga muchos comentarios en la red, tiene la suerte de compartirlos en la vida cotidiana.
    Ánimo.

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